17 de marzo de 2019

La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras (1936) ha sido mi última lectura y me ha dejado tremendamente impresionada. ¡Qué gran lectura! ¡Qué historia tan original y a la vez, tan realista! Estoy segura de que no voy a poder transmitir con mis humildes palabras, el interesante contenido de esta novela. La guerra de las salamandras fue publicada en 1936 en Praga y está considerada una obra maestra de la ciencia ficción (doy fe). Nunca me he preguntado seriamente porqué me gusta tanto el género de la ciencia-ficción. Creo que, simplemente, me gusta pensar en los posibles futuros que nos esperan. Y cómo será la sociedad futura.Al igual que los dinosaurios y el Imperio Romano, nosotros sólo somos otro eslavón en la cadena de la evolución.

 Como dice Capek muy acertadamente: "Una de las actividades más populares del ingenio humano es imaginarse cómo serán algún día, en un lejano futuro, el mundo y la humanidad; qué milagros técnicos se habrán realizado, qué cuestiones sociales habrán sido resueltas, hasta dónde llegarán los progresos de la ciencia y de la organización social, etcétera. La mayoría de estos utopistas no dejan, sin embargo, de interesarse vivamente por cómo acabará, en un mundo tan progresivo o, por lo menos, tan desarrollado técnicamente, una institución tan antigua, pero siempre tan popular, como el matrimonio, la familia; o la vida sexual, la fecundación, el amor, los derechos de las mujeres, etcétera. Con referencia a este punto véase la literatura de Paul Adam, H.G Wells, Aldous Huxley y muchos otros".

 Su autor, Karel Capek (1890- 1938) fue uno de esos hombres mega cultos que hicieron un montón de cosas interesantes. Considerado una figura nacional de las letras checas, estudió filosofía en París, Berlín y Praga. Trabajó como columnista, dramaturgo, director teatral, novelista, político (estaba en contra del Totalitarismo nazi)y más cosas (sería una entrada interminable).
La historia comienza con el descubrimiento en una isla remota de Sumatra, Tana Masa, de unas salamandras de un metro aproximadamente. El descubridor es el Capitán Van Toch, un hombre viejo y gordo curtido por el mar, quién tiene la misión de ir en busca de bancos de perlas. Como diría más tarde el empresario G.H Bondy (otro personaje) el Capitán era de esta manera: " El estilo del Capitán Van Toch era, a mi parecer, estilo de novela de aventuras a lo Jack London, Joseph Conrad y otros." Yo añadiría, que este Capitán se parecía también al Capitán Ahab (pero sin su odio irracional, claro éstá), aunque por otra parte, cuando los Capitanes de barco de hacen mayores, puede que se parezcan mucho entre ellos (ésta ha sido una reflexión espontánea que me he premitido hacer como redactora de la entrada). Sigamos. El Capitán Van Toch, percibe el potencial de estos humildes animales, humildes porque no tienen maldad alguna y lo único que quieren, es defenderse del ataque de los tiburones. Van Toch iniciará junto al empresario ya citado, G.H Bondy, un acuerdo en el que Van Toch llevaría a sus salamandras a más sitios del mundo (ya que su reproducción se multiplica muy rápidamente al empezar a defenderse de los tiburones con los cuchillos que les proporciona Van Toch) mientras éstas, recogen perlas preciosas. Mientras Van Toch vive, las salamandras son tratadas adecuadamente, ya que el viejo Capitán siente que tiene un fuerte compromiso con ellas. Pero llega el día en el que Van Toch muere y es entonces, cuando el gremio empresarial tiene que decidir sobre el futuro de las salamandras. Como éstas son muy fáciles de adiestrar, aprenden rápido dentro de sus limitaciones, los empresarios deciden crear el Sindicato de las Salamandras, un organismo qen el que las salamandras son explotadas por lo humanos.Después de los empresarios, los políticos también intentarán aprovecharse de la mano de obra de éstas para sus propios fines. Sin olvidarnos, del mundo del periodismo y la ciencia. En el libro vemos el punto de vista de todos ellos, me recordó a menudo como si estuviese viendo un reportaje de Félix Rodríguez de la Fuente, donde te explican la evolución de un animal. Algunas cuestiones que trata la novela son el colonialismo, comercio de esclavos, explotación laboral, la producción capitalista o el fascismo. Estas cuestiones son tratadas como la historia de las salamandras, desde que se las descubre hasta.... misterio. Total, que el mundo empieza a volverse loco con la idea de sacar el máximo provecho de estos seres, y los gobiernos empiezan  a utilizarlas para impulsar el comercio, expandir territorios y modernizar sus ejércitos. Para hacer todo ésto, les suministraban herramientas, conocimientos y armas. Esto ya da qué pensar.

Mientras, se produce multitud de movimientos a favor y en contra de las salamandras. Uno de ellos será el de los jóvenes: "El porvenir pertenece a las salamandras. Las salamandras significan la evolución cultural. ¿Qué importa que no tengan su arte? Por lo menos, no estarán cargadas de ideales  estúpidos, tradiciones decadentes y todo ese torturante, aburrido y pedante desecho que se llama poesía, música, arquitectura, filosofía y, en general, cultura; palabra senil, que al oírla nos revuelve el estómago. Es mejor que no hayan caído, hasta ahora, en el amaneramiento del arte humano: nosotros les haremos un arte nuevo; nosotros, la juventud, allanaremos el camino para el futuro de las salamandras."

El desenlace parece obvio por el título del libro. Pero el gran quid de la cuestión es cómo se llega a producir. ¿Qué le pasará a la Humanidad? ¿Será aniquilada por su propia "creación"? Yo no os lo diré porque sería spolier. Es muchísimo mejor que leáis el libro. Un libro que invita a la más profunda reflexión. 

"La Humanidad no considera misterioso lo que le sirve y le beneficia, sino lo que la perjudica y amenaza."



La bruja mala del Oeste de El Mago de Oz. Margaret Hamilton

Ayer tuve la grandísima suerte de poder visionar El Mago de Oz (1939) en el Teatro Campoamor con motivo del 80º aniversario de la película, siendo éste el cierre de la semana SACO (Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo). A más y más, la Orquesta Oviedo Filarmonía interpretaría la banda sonora. Como podéis imaginar, si encima las entradas son gratis, el teatro estaba literalmente abarrotado. Abarrotado de todo tipo de gente, adultos, adolescentes, familias enteras...etc. Todo el mundo quería ver de nuevo esta película, considerada como la más influyente de la industria del cine, a Dorothy, esa adolescente Judy Garland reconvertida en niña, así como el fantástico mundo de Oz. Debo reconocer que El mago de Oz es una de las películas que más me gustaban de niña, junto con La bruja novata, Chitti Chitti Bang Bang,o Mary Poppins.Y me he emocionado, hecho que demuestra que me estoy haciendo mayor, escuchando la famosa canción "Over the rainbow" (suspiro...).



Bueno, después de decir lo mucho que me gustó volver a ver la peli, me voy a centrar en un personaje muy importante de la historia, y que quizás, mucha gente no conozca lo suficiente. Me refiero a la actriz Margaret Hamilton (1902- 1985), o mejor dicho, la bruja mala del Oeste en el mundo de Oz.
Tengo que agradecer a Penélope Bagieu, la ilustradora y autora del cómic, Valerosas vol.1, el poder conocer más de cerca a mujeres fantásticas con vidas intrincadas e interesantes a partes iguales. En este volumen 1 de Valerosas, uno de los 15 personajes, es Margaret Hamilton, la actriz (no la ingeniera de la NASA que creó el sistema de navegación del programa Apolo, que también, vaya tela... ). Resulta que Margaret, desde muy pequeña, ya demostraba un interés más que notable para la interpretación. Soñaba con interpretar papeles románticos e iba a muchas audiciones, hasta que por fin le dijeron que su problema era su nariz. Que se operase si quería triunfar en el mundo del cine. Este consejo no gustó nada a Margaret y decide dar un giro completo a su búsqueda: empezaría a buscar esos papeles de cuñada mala o bruja.Además de cambiar de estrategia, Margaret tiene un cacché muy bajo, lo que le garantiza que la escojan para muchos papeles. Durante aquella época, criaba sola a su hijo, cosa que no es moco de pavo. Total, que cuando se entera del casting de El mago de Oz, lo bhace tan bien, que deja a los jueces temblando de miedo, ya que parece ser que al final de la audición añadió una risa maligna que le salió como muy natural. Durante el rodaje de la película, tuvo un accidente bastante gordo, en el cual su escoba y manos sufren quemaduras importantes, y como tenía el maquillaje ese verde, la única manera de quitarle todo lo verde fue frotando vigorosamente alcohol sobre sus heridas. Su sufrimiento fue brutal. La pobre estuvo tres meses en el hospital recuperándose de las heridas de sus manos y cuando se reincorporó al rodaje tuvo que ponerse unos guantes para proteger su piel (que todavía no estaba totalmente curada).
Tras el mago de Oz, intervino en otros papeles, siendo la madre de Morticia Adams en "La familia Adamas" e incluso en Barrio Sésamo, aunque esta colaboración en realidad nunca vio la luz debido a las quejas de los padres, que decían que esta señora metía demasiado miedo...
Y ya para acabar, decir que el "American Film Institute" la calificó como el cuarto peor villano de la historia del cine, algo digno de una gran actriz. Que metía demasiado miedo. Y que no se dejó influir por los ejecutivillos de la industria del cine cuando le dijeron que se operase su imponente nariz. Ella creyó en sí misma, fue fiel a sí misma siempre. Y consiguió lo que se propuso (aunque no fueran papeles románticos).




Me gustaría incluir  una parte  de la película que me gustó mucho. Cuando nuestros queridos y tiernos personajes, descubren al verdadero mago de Oz, éste le dice al hombre de hojalata:

"No olvides, mi sentimental amigo, que un corazón no se juzga por lo mucho que tú ames, sino por lo mucho que te quieran tus semejantes."

2 de marzo de 2019

MIEDO

Estaba yo husmeando en la librería Re-Read de Oviedo, cuando en la estantería de fantasía/ciencia-ficción me encuentro con el libro titulado Miedo. Estando en esa estantería y con esa portada tan potente, enigmática y adictiva, el libro tenía que ser mío. No había leído nada previamente del autor, un tal L. Ronald Hubbard (1911- 1986), así que cojí su lectura con ganas.
En la contraportada del libro hay un pequeño resumen que lo dice todo: "Un relato sobrecogedor sobre un hombre que pierde cuatro horas de su vida y comienza a enloquecer tratando de recordar lo que pasó". Antes de nada, me gustaría decir, que me gustó mucho su lectura. Es muy intrigante, engancha  en todo momento y cuenta con un final sorprendente. Yo me quedé muy sorprendida. Tanto, que releí el final.
Pero vayamos al principio. Jim Lowry es un afamado etnógrafo que cuando no está en países exóticos descubriendo cosas ancestrales está enseñando en la Universidad, la misma en la que enseñaba su padre. Lowry es famoso por su féereo convencimiento de que todo se puede explicar mediante la ciencia. No existen las supersticiones, ni los demonios, diablos ni demás seres misteriosos. Todo eso forma parte de la cultura popular para poder dominar al hombre mediante sus miedos más profundos. Eso es lo que piensa Lowry y lo que plasma en un controvertido artículo. A raíz de ese artículo, Lowry pierde su trabajo. Y encima tiene la malaria, ya que se la trajo de su último viaje. Así que tenemos al protagonista sin trabajo y con la malaria, un plan nada bueno. Con todo su bajón, va a casa de su amigo Tommy a contarle los últimos acontecimientos y de ahí a su casa, donde estará su joven y abnegada esposa Mary. Aquí es donde empieza todo el gran misterio. Aquí es donde Jim se da cuenta de que no sabe lo que ha hecho durante cuatro horas. Las horas que van desde que sale de casa de su amigo Tommy y llega a la suya. Y encima, ha perdido su sombrero por lo que Jim empieza a mosquearse bastante, ya que no entiende nada. Y entonces, es cuando empiezan a sucederle cosas más extrañas todavía, cosas fantásticas, turbias y malignas, con un sentimiento de miedo constante. 
Recomendaría la lectura del libro a los amantes del género y para aquellos, que al igual que el protagonista, creen que todo puede ser explicado por la ciencia.
Ahora bien, vayamos con el escritor, L. Ronal Hubbard. Resulta que este escritor americano fue un reconocido autor de relatos en revistas pulp como Astounding Science fiction y Unknown  allá por los años 40, aunque también escribió fantasía, ficción, western, horror y aventura. Es mundialmente conocido por obras como Final Blackout y Campo de batalla: La Tierra, escritas en la era de oro del género de la ciencia ficción. En 1951, escribió sus dos obras más aclamadas, Fear (Miedo) y Typewritter in the Sky. Pero además de escritor, este hombre en sus tiempos (en 1941) ingresó en la armada de los Estados Unidos como teniente de un cazasubmarino. Parece ser que la lió bastante parda y le retiraron de la armada, con hospital psiquiátrico incluido. Después, se inicia en el ocultismo de la mano de un discípulo del excéntrico Alesteir Crowley, a quién por cierto, le roba un montón de dinero y la novia. Todo de película. Pero todavía tiene tiempo de seguir escribiendo mientras va perfilando la doctrina de lo que será la Dianética y la Cienciología (la primera será absorbida por la segunda). Hubbard murió en 1981 pero sus fieles seguidores creen que él mismo se reencarnó y ahora vive en una galaxia muy lejana...
Si quieres saber más sobre Hubbard, pásate por su web oficial. 

“No quiero lastimarte – arguyó la voz de Jack Ketch - ¡sólo quiero ahorcarte!” 


10 de febrero de 2019

El asiento del conductor

El asiento del conductor (1970) es la última novela que ha caído en mis manos de mi escritora favorita, Muriel Spark (1918 - 2006). Es una novela corta que se lee muy rápido como la mayoría de las novelas de Spark. Pero en esta ocasión, Spark se ha desmarcado bastante de sus temáticas habituales (clubs de chicas, internados, rivalidades o situaciones peculiares) y sorprende al lector con una historia.... rara, inquietante y hasta perturbadora. La prosa como siempre es muy fluida y sigue contando con el factor sorpresa, que aparece cada cierto tiempo como una valiosa información dentro de la historia. El libro comienza con su protagonista, Lise, una mujer de mediana edad que se va de vacaciones. Un aspecto digno de reseñar, es que la protagonista es una borde, no cae bien. Cero empatía con el lector. Es una mujer peculiar y neurótica, no el típico personaje con el que te encariñas. El lector sabrá toda la trayectoria de Lise desde que se va de su cuidad  hasta que llega a destino (que todavía no sé cuál es...). Hasta aquí todo bien. Lo diferente de la historia, es que la propia Spark ya avisa al lector que Lise aparecerá muerta de forma violenta en un parque. Por tanto, uno ya sabe que la protagonista muere mientras va acompañándola en todos sus movimientos, hasta que muere. Esto no es spolier aunque pudiera parecerlo. El gran quid de la cuestión, el auténtico y genuino sentido y razón de ser de la historia, la encontramos en el capítulo final. Un capítulo apoteósico, catártico. El más negro. El más perturbador.  Inquietante y perturbador, perturbador e inquietante. Recomiendo su lectura a todos aquellos que les guste la buena literatura, y si ya has leído algo de Muriel, pues más todavía porque te sorprenderás. Encontraremos a Muriel Spark en otro registro pero con el mismo estilo inconfundible que la caracteriza, fluido y mordaz.
A pesar de que me acabo de leer la novela, tengo la sensación de que me se me escapan algunos detalles. Detalles que seguramente pueden cobrar más sentido con una segunda lectura.
Ojalá existiera en España un Club del tipo: Amigos de Muriel Spark o, Admiradores de la obra de la gran Muriel Spark para comentar y reflexionar sobre los libros. Si existís, por favor, contactadme que me uno a vuestro club.

“Lleva los labios entreabiertos; ella, que por lo general los aprieta por la censura que a diario le merece la empresa de contabilidad en la que ha trabajado sin interrupción, si se exceptúan los meses de la enfermedad, desde que tenía dieciocho años y unos cuantos meses.  Cuando no está hablando o comiendo, suele tener los labios tan apretados como las rayas de un balance general, perfilados en línea recta por su anticuado carmín. Una boca juzgadora e inapelable, un instrumento de precisión, un celador minucioso."

27 de enero de 2019

Un puñado de centeno

Y hete aquí, otra novela de mi querida Agatha Christie (1891 - 1976). ¿Quién no conoce a Agatha Christie a estas alturas de la vida? Son muchas las obras que escribió (66 novelas policíacas), siendo la mayoría de ellas adaptadas al cine. Incluso se han hecho series (muy buenas por cierto) con sus dos protagonistas principales, Miss Marple y Hércoles Poirot. Si tengo que elegir me quedaría con Poirot, aunque Miss Marple también me parece un personaje muy interesante.
Sobre Agatha poco más puedo decir que no haya dicho en anteriores entradas. Al final, siempre consegue sorprenderme. A pesar de que los lectores ya sepamos la premisa para encontrar al asesino/a: que será el que menos lo esperemos, la autora siempre guarda un as en la manga que suele desvelar en el último momento. A partir de aquí iremos sospechando de todos los personajes pensando que somos muy inteligentes y que por fin, hemos descubierto al asesino antes de acabar el libro. No digo que no haya que acierte claro está, lo que intento decir, es que a mí Christie siempre me la cuela y bien colada. A mí esta autora me gusta mucho. Escribe de una forma muy llana, el argumento es fácilmente entendible, sus novelas suelen tener un amplio elenco de personajes y existen varias tramas entre ellos. Sin olvidarnos del punto adictivo que tienen la mayoría de sus novelas, el no poder dejar de leer. En mi caso me digo: un capítulo y lo dejo. Ayer me leí Un puñado de centeno en una tarde-noche. Acabé a las tres de la mañana, pero podían más mis ganas de saber y saber. Son lecturas sin grandes pretensiones siendo el objetivo último  el entretenimiento.
Pero vayamos a la novela Un puñado de centeno (1953), novela en la que aparece Miss Marple. La historia comienza con un asesinato (como no). Se trata del rico financiero Rex Fortescue (los apellidos de las familias siempre son de lo más rimbombantes), quien al parecer era un hombre bastante facineroso ya que, no siempre jugaba limpio en sus negocios. Pues bien, este Rex estaba casado por segunda vez con una guapísima mujer 30 años más joven que él (ya que era viudo). También tenía dos hijos (uno bueno y otro malo) y una hija pequeña. También está la cuñada solterona, el amante de la joven esposa y unos sirvientes con secretos. Como se puede apreciar, aparecen muchos ingredientes habituales en las novelas de la autora. El título de la novela hace referencia a un puñado de centeno que aparece misteriosamente en la chaqueta de la víctima. Bueno, de la primera que es Rex, porque luego habrá más... El detective Neele será el encargado de resolver una ola de crímenes a cada cual más raro. Y claro está, llegará Miss Marple para dar una segunda visión de los acontecimientos.
Lectura recomendada para pasar un buen rato, y si eres aficionado a la lectura policíaca y/o detectivesca, pues mejor.


·        - El afecto natural es una cosa – continuó la señorita Ramsbatton-, y supongo que yo siento tanto como los demás, pero no voy a transigir con la perfidia. La maldad debe ser aniquilada.