17 de junio de 2009

Berlín, ciudad de piedras

Pues aquí tenemos uno de los trabajos más ambiciosos de Jason Lutes, el autor de Berlín, ciudad de piedras. Es una trilogía: Ciudad de piedras (1, que recoge los primeros ocho capítulos de los veinticuatro iniciales), Ciudad de humo(2, todavía no editado en España)y Ciudad de luz (3), que nos narra la situación política, económica y social Alemana en las horas más sombrías de la República de Weimar. El primer volumen abarca ocho meses, desde Septiembre de 1928 hasta el Primero de Mayo de 1929, y está meticulosamente documentado. Los personajes principales son el periodista Kurt Severing y la estudiante de arte recién llegada a Berlín, Marthe Muller. Además de estos protagonistas, nos enconramos con otras historias que se irán entrelazando entre sí, e iremos viendo cómo afecta a la población de muy diferentes estratos, estos tiempos de incertidumbre donde se siente el ascenso de una sombra amenazadora, el fascismo. Todo está contado en blanco y negro, ya que como el propio Lutes dice: "Me gusta que las palabras y los dibujos tengan un peso equivalente." Y realmente lo consigue, los diálogos son muy interesantes y los dibujos muy expresivos. Antes de leer la novela gráfica, no tenía mucha (por no decir casi ninguna) idea de la República de Weimar, y de los protagonistas de la época. Por eso, mientras lo lees, aprendes datos sobre un periódo histórico que es preciso conocer.
La novela gráfica está muy bien editada por la editorial Astiberri, con tapas duras, unas 216 trepidantes páginas, y un precio acorde con el nivel de la obra, 22 Euros.

“Ahí va un consejo para ti Zucker. Un consejillo del viejo Lemke. Este mundo está tan lleno de mierda que sólo puedes fiarte de dos cosas. Si miras de cerca y con atención, puedes confiar en tus ojos; si olvidas todo lo que te han enseñado, puedes fiarte de tus tripas.”

2 comentarios:

  1. ¿De dónde sacas el tiempo para leer tanto?

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  2. Es que ahora tengo todo el tiempo del mundo!!!!!! Si no aprovecho ahora que puedo, mal voy...¡Qué vida más dura esta de dedicarse al ocio! jejjejejeje

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