4 de marzo de 2018

Valerosas 2

Y aquí está el segundo volumen de Valerosas, un homenaje de la francesa Pénélope Bagieu a grandes mujeres que lucharon contra las distintas adversidades para llevar la vida que querían. En esta ocasión, nos presenta a otras quince mujeres, algunas conocidas como Betty Davis, Hedy Lamarr o Peggy Guggenheim así como otras más desconocidas como Nellie Bly, Mae Jemison, Temple Grandin o Katia Krafft.
Como muy bien dice la contraportada del libro: "Rapera afgana o astronauta, reina de los bandidos o vulcanóloga, inventora o periodista de investigación, las Valerosas nunca se rinden".
Qué puedo decir de esta obra, pues que me ha encantado su lectura y su formato, la idea de dar presencia a mujeres que por una cosa u otra no han recibido el merecido reconocimiento y la manera tan bonita en que lo hace, con humildad y fuerza, me ha atrapado. Como en el caso del volumen anterior, unas historias me han cautivado más que otras, como es el caso de Nellie Bly, que ya de jovencísima en una época tremendamente masculina (principios del siglo XX), se hace periodista y crea lo que será después el periodismo de investigación. Nada se le ponía por delante a esta joven que quiso siempre dar voz a los más desfavorecidos, así como hacer la vuelta al mundo y contar con el aplauso del famosísimo Jules Verne. Otra historia que me dejó huella es la de Hedy Lamarr, los más cinéfilos nos acordamos de ella por ser una guapísima actriz y en mi caso, su papel en Sansón y Dalila, papel que reforzó su imagen como mujer fatal. De hecho, esa es la imagen que la mayoría de la gente tiene de ella, guapa actriz de Hollywood de los años 40, con papales de mujer fatal, misteriosa y etérea. Pues bien, resulta que esta mujer era ingeniera y es la inventora del espectro ensanchado, es decir, lo que viene a ser el wifi. La patente la tiene junto al músico futurista George Antheil y la culpa de que no le hayan reconocido antes su contribución al mundo de la ciencia la tiene su firma en la propia patente con el nombre de casada. Hedy tuvo que aguantar como los oficiales del ejército y demás personas importantes se burlaban de que una guapa actriz quisiera aportar su conocimiento, no le daban crédito. Y tuvieron que pasar muchos años para que se le hiciera un homenaje, al cual por cierto no acudió por vergüenza a enseñar su cara operada, ya en la vejez  y fue su hijo mayor quien la representó. Esta historia no la voy a olvidar, rompe con todos las ideas preconcebidas que tenemos sobre las personas, en este caso, sobre las jóvenes guapas que se dedican al mundo del espectáculo. Hedy Lamarr, una inventora que creó algo tan importante hoy en día como la posibilidad de tener GPS o wifi, y que solamente se la recuerde por ser la primera actriz que posara desnuda enfrente de una cámara (Ektase, 1033) o papeles de depredadora sexual. El día de su nacimiento, el 9 de Noviembre, se celebra el Día del Inventor en su honor.
Y ya no me enrollo más, otra biografía que me ha gustado mucho leer pero que me ha dejado un sabor agridulce, es la de Peggy Guggenheim, mujer acaudalada amante del arte moderno. Mi primer contacto con esta mujer fue durante un viaje a Venecia, donde tuve la suerte de visitar su casa-museo. Allí, conocí más a esta mujer, rebelde, enamorada del arte moderno y de sus artistas. No conoció el amor verdadero y su generosidad extrema dio lugar a muchas situaciones de engaños y aprovechamiento. En aquella época el arte moderno no estaba bien visto, nadie daba un duro por él, excepto Peggy, que impulsó el movimiento financiando a los artistas (manteniéndolos a ellos y sus mujeres), comprando sus cuadros e intentando llevar dichas obras por el mundo. A pesar de haber llevado la vida que quería, conoció la desgracia al ver el suicidio de su hija Pegeen, también pintora (tiene una sala propia con sus pinturas en la casa-museo de Peggy en Venecia) y el desprecio de algunos artistas con los que se acostaba "¡Los artistas se acuestan con todo el mundo, pero es a mí a quien llaman zorra!". Actualmente, gracias a todos sus esfuerzos, es la precursora más importante que hubo del arte moderno, convirtiéndose en un referente mundial. Sin ella, quizás, no veríamos muchas de las obras que ahora se exponen en los museos, así que ¡Gracias, Peggy!.
Se me olvidaba decir, que la autora del cómic, Penélope Bagieu, tiene un instagram muy bonito y personal.

2 comentarios:

  1. Anónimo7/3/18 20:35

    Doncs si Irene, lo de l'actriu Hedy Lamarr guapíssima) ho sabia i de la Peggy Guggenheim vaig tenir la sort de fer la visita a la seva casa-museu amb tu, va ser un dia inoblidable i a mi també en va sorprenda la seva vida desgraciada....viva les dones

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  2. Pues sí tieta, un día inolvidable en un viaje inolvidable :) Petons

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