31 de marzo de 2018

Matar es fácil

Matar es fácil es una novela de Agatha Christie publicada en 1939, y como suele suceder en esta autora, posee un estilo que bien pudiera haberlo escrito ayer. Creo que me leí el libro en dos o tres días, siempre me atrapa la intriga de la historia. Y a medida que voy leyendo, voy haciendo mis propias suposiciones de quien puede ser el asesino partiendo de la base que no será el que más papeletas tiene, sino el menos sospechoso.
El protagonista de esta historia es Lucas Fitzwilliams, un policía retirado que viaja en tren a Londres después de muchos años de ausencia. En el mismo vagón, coincide con la anciana señorita Pinkerton, una abuela solterona, habladora y entrañable a la vez. La señorita Pinkerton comienza a entablar conversación con Lucas y le comenta que se dirige a Scotland Yard, ya que en su pequeño pueblo, Wychwood, se estaban sucediendo una serie de muertes. Lucas la escucha pensando que igual la pobre señorita Pinkerton estará exagerando en su historia, mientras ésta le explica que todas esas muertes han sido intencionadas, es decir, que han sido asesinatos. Y que el próximo en morir será el médico mayor del pueblo. Por eso, tiene que ir a Scotland Yard, para que acaben con todas estas muertes. Lucas se pregunta si en Scotland Yard creerán la peculiar historia de la mujer, ya que en las comisarías de Londres siempre van individuos con historias muy fantásticas. Llegados a su destino se despiden y Lucas se encuentra con un viejo amigo. Y así, un día después, como quien no quiere la cosa, leyendo el periódico, Lucas ve en la sección de sucesos que la señorita Pinkerton ha sido atropellada por un coche falleciendo en el acto. Esto es algo muy extraño... le dice su olfato de ex-policía, pero cuando se entera de que el médico del pueblo, también ha muerto, esto ya no es coincidencia. lucas le habla a su amigo de toda la historia que le contó la anciana y decide ir al pueblo a investigar las muertes. Pero para que no resulte sospechoso, se buscará la tapadera de escritor, será un escritor interesado en las supersticiones locales. Así pues, Lucas va al pueblecito de Wychwood, donde los secretos abundan, igual que las muertes "casuales".

  Lucas Fitzwilliams: ¡Qué bien resolvía las cosas Euclides! Este caso no va a ser fácil precisamente.

“La verdad es que esto de asesinar es casi demasiado fácil”. 

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