20 de octubre de 2015

El rumor del oleaje de Yukio Mishima

Escrita en 1954, es considerada una de las más bellas y cuquis historias de amor de la literatura universal. Yukio Mishima nos cuenta el idilio de unos jóvenes que viven en una isla pesquera con unas creencias y tradiciones de lo más arcaicas y primitivas. Una isla apartada de la civilización, sin consumismo ni modernidades varias. Los habitantes de esta minúscula isla viven en comunión con la naturaleza, ya que ésta les sustenta y por ello dan gracias. Con unos valores puros y una vida dura de faena a la vez que contemplativa.
Shinji es el primogénito de una familia donde la madre es viuda y tienen lo mínimo para sobrevivir. A la isla viene Hatsue, la hija de uno que tiene bastante dinero y tiene varios barcos, y claro, a Hatsue la quieren casar con otro de familia bien y que encima, es un chulo. Shinji y Hatsue se enamoran, y su amor vivirá diversas adversidades, como los rumores o la distancia.
Es una historia sobre las relaciones humanas, con unos personajes puros que siguen a su instinto y su corazón. Además de ser una novela cuqui, aprendemos mucho sobre las tradiciones más ancestrales y costumbres de los habitantes de una isla japonesa. En el siguiente enlace podéis encontrar los símbolos y un análisis más pormenorizado de la novela.

Yukio Mishima es el pseudónimo de Kimitake Hiraoka, autor que fue nominado tres veces al Nobel y que quizás no lo consiguió por haberse hecho el harakiri a la temprana edad de 45 años. Este autor es de lo más interesante. Fue uno de los autores más conocidos en Occidente a mediados del siglo XX, y tema principal fue la relación entre los valores tradicionales de la sociedad japonesay la esterilidad espiritual del mundo contemporáneo. Nació en Tokio, y por considerar que tenía tuberculosos, no le dejaron participar en la II Guerra Mundial, hecho que le impactó muy significativamente. Después hizo Derecho y se convirtió en funcionario del Ministerio de Hacienda, pero la intensa presión le hizo dejar el cargo para dedicarse expresamente a la escritura.
En sus últimos años fundó una sociedad  para fomentar la cultura física y las artes marciales. De hecho, su suicidio a través del harakiri fue su última protesta contra lo que él consideraba la decadencia japonesa. Estuvo planeando su muerte cuatro años, y con el murió también su mano derecha con el mismo ritual. Los otros tres discípulos de Mishima tenían órdenes de no quitarse la vida para explicar las razones que les llevaron a éstos a hacerse el harakiri y seguir en su protesta contra el nuevo sistema.

Abajo, un documental sobre su muerte. Y más abajo, la película de su vida.





“Las malas intenciones no pueden viajar tan lejos como las buenas.” 

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