23 de mayo de 2014

El crimen de un académico, de Anatole France

Anatole France (1844- 1924) fue un condecorado escritor francés conocido por su defensa hacia los Derechos de hombre y su apoyo a Emile Zola. Fue, entre otras cosas, el primer bibliotecario del Senado y elegido para la Academia Francesa en 1896. En 1921 recibió el Premio Nobel de Literatura por toda su obra. También se comprometió en las causas de la separación de la Iglesia y el Estado, de los derechos sindicales, contra los presidios militares.
En 1881 escribió El crimen de un académico, obra también llamada El crimen de Silvestre Bonnard, galardonada con el Premio de la Academia Francesa. 
La historia gira en torno a su sexagenario y erudito protagonista, Silvestre Bonnard, hombre de lo más instruido y miembro de la Academia Francesa amante de los manuscritos eclesiásticos de siglos pasados. Al inicio de la trama nos cuenta las peripecias de Bonnard para conseguir un libro y su desesperación cuando en una subasta alguien anónimo lo compra por un precio elevadísimo. Poco después, recibe este ejemplar en su casa y con una carta en la que le revela el nombre del comprador, que en este caso era la Princesa de Trepav, la cual con este gesto quería devolverle a Bonnard un favor que años atrás éste le hizo a Trepov cuando ésta no era todavía una princesa. Y la siguiente y principal historia gira en torno a Juanita Alexandre (en el original pone Jean, pero en la versión española como somos tan castizos nos presentan a Juanita), la profesora Prefiere y un notario. Pues bien, resulta que Juanita se encuentra en un colegio para señoritas que regenta dicho profesora y a la vez, Juanita es la nieta del amor de la adolescencia de Bonnard, ante lo cual y dado que Juanita es huérfana, Bonnard decide hacerse cargo de su educación. Pero hete aquí que la profesora tiene intenciones casaderas con Bonnard, pero éste la rechaza y a consecuencia de ello deciden entre ella y el notario que cesen las visitas de Bonnard a Juanita. A partir de entonces, Juanita limpiará los suelos y sufrirá mil humillaciones como consecuencia a la frustración de la amargada profesora. En una de estas, Bonnard rapta a la niña y se escapan juntos a la casa de unos amigos de Bonnard y Juanita. Al final, a Bonnard no lo juzgan por rapto por que el notario se había escapado una semana antes con los ahorros de todos sus clientes y una muchachita de problemática edad. Después de esta azarosa aventura, Juanita se queda en casa de Bonnard como discípula. Mientras esto sucedía, un joven aspirante a erudito de apellido Geles, se enamora de Juanita y ésta de él, por lo que Bonnard tiene que sacrificar su egoísmo de tener a Juanita para él y darle la mano de Juanita al joven Geles.
Esta es la historia de El crimen de un académico, todo ello contado con la perfección de un académico de la talla de France, se nota el peculiar estilo a la hora de contar historias y sobre todo, en las divagaciones de Bonnard sobre aspectos como el arte o la cultura histórica.
A mí me ha gustado pero es un libro no apto para aquellos que quieran cosas amenas y llanas.


"Esos infelices, ¿tienen todo lo necesario en su desván?-¿Cómo han de tenerlo todo, señor? El marido, a quien acaba usted de ver, era corredor de relojería, según me ha dicho la portera, y no se sabe por qué ya no vende relojes. Ahora vende almanaques. Ése no es un oficio decente, y no creeré nunca que Dios bendice a un vendedor de almanaques. La mujer, dicho sea entre nosotros, me parece una inutilidad completa, una María sin guiso. La creo tan capaz de criar a un niño como yo de tocar la guitarra. No se sabe de dónde han venido; pero estoy cierta de que llegaron del país de la Frescura en el coche de la Miseria."

“El pobre que vive sin ansias posee el mejor de los tesoros: se posee a sí mismo. El rico ambicioso es un miserable esclavo.”

“Las preocupaciones entretienen mucho”

-¿Por qué se ríe usted?
-Porque soy una mujer muy mala.

“La sabiduría no es nada; la imaginación lo es todo. Sólo existe lo que se imagina. Yo soy imaginaria; ¡me parece que esto es existir! Sueñan conmigo y me presento. En la vida todo es soñado, y puesto que nadie sueña con vos, Silvestre Bonnard, sois vos quien no existe.”

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