8 de abril de 2014

Las tribulaciones del estudiante Torless de Robert Musil

Robert Musil (1880- 1942) nació en un pueblo impronunciable de Austria  y está considerado uno de los mejores escritores de lengua alemana. Su obra más compleja y conocida es El hombre sin atributos, pero en esta ocasión comentaré su primera novela, Las tribulaciones del estudiante Torless, la cual cuenta con algún que otro tinte autobiográfico.
Musil provenía de una familia de la baja nobleza y siendo niño internó en una Academia Militar, la cual abandonaría para centrarse en las matemáticas y licenciarse posteriormente en ingeniería.
Esta obra publicada en 1906 es bastante compleja ya que aborda muchos temas siempre con un enfoque existencialista y filosófico. El adolescente Torless narra su experiencia en la Academia Militar mientras se abordan cuestiones como la sexualidad, la homosexualidad, la crueldad adolescente y el sadismo, la moralidad y la conciencia entre otros.
Cuando empecé a leerlo, la verdad es que no me llamaba mucho la atención pero a medida que los acontencimientos se sucedían las reflexiones de Torless se volvían más complejas.
Resumiendo un poco, Torless tiene dos amigos de lo más crueles, los cuales descubren que otro estudiante ha robado dinero. Entre los dos malotes y Torless como un tercero en el grupo más como espectador que otra cosa, deciden como corregir a este ladrón y llevarlo por el buen camino. Las medidas correctoras son de lo más humillantes y crueles, por lo que Torless se verá en una encrucijada mientras debate sobre los números infinitos y sobre el alma humana, nada más y nada menos. Hay veces que da mucha pena, por lo menos para   mí que soy muy sensiblona, pero  aunque en algunas partes es bastante densa, luego es muy interesante de leer, ya que Musil tiene una forma de escribir muy genuina.
Además de esta obra, Musil se interesó por la psicología de la mujer en Uniones y Tres Mujeres.

 “Porque ocurre que, en ciertas cosas, es imposible comparar, relacionar, lo que se vive con lo que se piensa o aprehende. Lo que vivimos sin reservas, como algo indiviso en un instante, se hace incomprensible y confuso cuando pretendemos atarlo, con la cadena del pensamiento a nuestras posesiones permanentes. Y lo que nos parece enorme y ajeno al hombre mientras nuestras palabras, desde lejos, pretenden asirlo, se hace sencillo y pierde su carácter inquietante, tan pronto penetra en el círculo activo de nuestra vida.” 

 “De pronto, un pensamiento se le metió por todo el cuerpo. ¿Son también así los mayores, los maduros? ¿Es así el mundo? ¿Hay una ley general según la cual en nosotros existe algo más fuerte, más grande, más hermoso, más apasionado, más oscuro, que nosotros mismos? ¿Tan poco poder tenemos que sembramos, sin objeto, millares de semillas hasta que, de pronto, una de ellas surge como oscura llama y nos trasciende, y va mucho más allá que nosotros?... En cada nervio del cuerpo se le agitaba un impaciente “si” como respuesta.”

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