8 de enero de 2014

Cómo ser mujer, de Caitlin Moran

Hacía tiempo que andaba rondando este libro cuando me lo topé en una librería (mira tú que casualidad) y decidí comprármelo. Había leído muy buenas críticas de él y encima hablaba de uno de los temas que más me interesan, las mujeres y su relación con el feminismo.
Así que me puse a ello. Conclusión: Me ha encantado. Mucho mucho y mucho. Moran habla de sus experiencias monguers sin verguenza, de sus primeras impresiones en cuanto a la regla, el desarrollo de las tetas (sí, voy a decir tetas aunque pechos sea políticamente más formal, pero como siempre digo tetas, seguiré con ellas), cuando toma conciencia de su gordura, los problemas de usar el sujetador o la maternidad, entre otros muchos temas. Esto, con la mayor naturalidad del mundo, exaltando sus opiniones como mujer sin caer en el fanatismo o feminismo radical. Cuando se habla de feministas, a todo el mundo se le vienen a la cabeza imágenes de las chicas de Femen enseñando las tetas o a esas mujeres que son antihombres y creen en la supremacía de la mujer sobre el hombre. Este caso es muy diferente. Yo creo en la mujer, en sus derechos y en la igualdad de oportunidades para ambos sexos. Sobre todo en el trato humano, luego ya podemos pedir la igualdad de sueldos. Aunque hoy en día se considere que el machismo es cosa del pasado, no estoy para nada de acuerdo. La cantidad de años que ha estado vigente el patriarcado ha creado que aún hoy en día mucha gente tenga interiorizada determinados sentimientos en cuanto a las mujeres ys sus funciones en la sociedad. La desigualdad de sueldos es un ejemplo, pero muchos jóvenes con sus bromas machistas, que al final no son bromas, también contribuyen al mantenimiento de esta desigualdad.

Otro tema que aborda y que también me interesa es la idea de la belleza que debe tener una mujer. Yo estoy cansada de repetir que apuesto por la belleza natural. Creo firmemente que las mujeres están más guapas tal y como son, sin necesidad de pintarse o tunearse de manera que luego parezcan otra persona totalmente diferente. Una mujer no necesita maquillarse, ni teñirse, ni destrozarse los pies usando unos mega tacones por que de todos es sabido que los tacones estilizan, ni usar relleno con el sujetador, ni hacerse la cirugía estética. Tampoco debería estar en una dieta permamente toda su vida intentando ser un palo cuando en realidad tiene curvas y eso es bonito no es feo pero como se leen esas revistas de mujeres en las que las modelos son palos pues habrá que ser palos.
No creo que el mayor interés de las mujeres sea tener esas cuatro prendas que son básicos, ser una leona en la cama y pasarse el día y la noche practicanso esos sabios cosmo-consejos para ligar y pescar a ese tiarrón que te hará feliz durante un ratito.
Creo que con el tiempo me estoy volviendo cada vez más simple (o pasota) en cuanto al aspecto y en cierta manera lo agradezco por que quiero dedicar mi tiempo y las neuronas que me quedan a hacer cosas interesantes  y productivas, a ser una mujer y no una caricatura de mujer.


  - Somos muy misteriosos- coincido con él, mientras los espaguetis me cuelgan de la boca
 - Bueno, sí lo somos, ¿no?- dice Charlie (que es gay)-. Piensa en todas esas películas y programas de televisión donde hay una mujer o un gay en un guión lleno de hombre heterosexuales, escrito por hombres heterosexuales. ¿Y en los libros? Las novelas y las películas están llenas de esos hombres gays y esas mujeres heterosexuales inventados, diciendo lo que creen que diríamos y haciendo lo que creen que haríamos. Todos los gays que aparecen tienen un ex amante que se está muriendo de sida. Jodida Filadelfia. Empiezo a pensar que tendré que echarme un novio con sida, sólo para ser normal.

Cómo ser mujer de Caitlin Moran. Editorial Anagrama, 18 euros.

1 comentario:

  1. Siento haber tardado tanto en comentar... Pero no sabía que ponerme!!!

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