3 de mayo de 2010

Graziella

Alphonse de Lamartine (1790- 1869) fue un escritor, poeta y político francés, considerado el precursor y uno de los máximos representantes del periódo del romanticismo. Como escritor, Lamartine es conocido sobre todo por su poesía, en la que se aprecian las rasgos propios del romanticismo: elegancia y refinamiento en la expresión de emociones y sentimientos, ambiente melancólico y brillantes (y a veces muy pesadas) descripciones de la naturaleza como reflejo del estado de ánimo del poeta. Su obra poética más popular es Meditaciones poéticas (1820); aunque también escribió Nuevas meditaciones poéticas (1823), Armonías poéticas y religiosas (1830), Jocelyn (1836), La caída de un ángel (1838) y Los recogimientos (1839). Lamartine fue asimismo un prolífico escritor de novelas y biografías, ensayos críticos y obras históricas. Entre sus obras en prosa cabe destacar Historia de los Girondinos, seguramente la más conocida (1847) y las novelas autobiográficas Raphaël (1849) y Graziella (1852)). Su obra tuvo especial influencia entre los integrantes del Salón Literario de 1837. En torno a él se formó un grupo de escritores vinculados al romanticicismo, entre los cuales y principalmente se hallaba Esteban Echeverría.
Respecto a la obra que nos ocupa, Graziella, podemos decir que tiene tintes autobiográficos dentro de una atmósfera claramente romántica, quizás, hasta demasiado. Lamartine nos describe su primer enamoramiento de una campesina napolitana, de cómo poco a poco se gesta el sentimiento recíproco y la lucha por disfrutarlo al máximo, sabiendo que tarde o temprano sus vidas correrán caminos diferentes. A mí me recuerda un poco a Primer Amor de Turguenev. Veintidós años tenía Lamartine cuando conoció a la bella napolitana Antoniella Jacomino. Cuarenta años después evocaba e idealizaba aquel amor en las páginas de Graziella. Además del sentimentalismo predominante de la obra, es importante mencionar las descripciones de los campesinos y pescadores italianos, sus rutinas, tareas y forma de vida, que el protagonista asumió también como una manera de integrarse en la zona.
Graziella fue escrita en 1851 y publicada por primera vez en 1852. También fue adaptada como obra teatral, ópera y película.
Graziella es una lectura adecuada para conocer a Lamartine. Su lectura es fluida, salvo en algunas ocasiones donde describe la tradición de la pesca, y el sentimentalismo/romanticismo me parece un poco aburrido, pero eso ya es mi apreciación personal, ¡cómo no va a ser romántico si es el iniciador del movimiento!.


“La prueba de que la libertad es el ideal divino del hombre está en que es el primer sueño de la juventud y que no se desvanece en nuestra alma hasta que el corazón se marchita y el espíritu se degrada o se desalienta.”

“Lo sublime cansa, lo bello engaña, únicamente lo dramático es infalible en el arte. El que sabe enternecer lo sabe todo. Hay más genialidad en una lágrima que en todos los museos y en todas las bibliotecas del universo. El hombre es como un árbol que se sacude para hacer caer sus frutos. No se hace estremecer jamás al hombre sin que caigan sus lágrimas.”

“El tiempo necesario para la formación de amistades íntimas en las clases altas es infinito comparado con el de las clases inferiores. Los corazones se abren sin desconfianza y se unen en seguida, ya que no existe la más leve sospecha de intereses ocultos bajo los sentimientos. Se forma más unión y parentesco espiritual en ocho días entre los hombres de la naturaleza que en diez años entre los hombres de la sociedad.”

1 comentario:

  1. Anónimo5/5/10 2:41

    El encanto de Graziella descansa en la capacidad que tiene Lamartine para hacernos sentir, recordar o soñar,los latidos de un corazón encendido y con un deseo infinito de disfrutar del sentimiento que lo abruma.Y lo consigue a través de un estilo cuidado,que no desdeña en modo alguno los pequeños detalles, que otorgan validez a las escenas que retrata, desde una perspectiva romántica: el arte como expresión viva y reproducción humana de la Naturaleza, la Historia, el hombre...
    Como despedida una recomendación de uno de mis autores favoritos: "Los trabajadores del mar", de Victor Hugo, una obra algo más densa, que guarda en común con la presente, dos rasgos comunes, dentro del "Romanticismo", movimiento al que también pertenece: la relación, la lucha entre el hombre y el mar; y un amor puro, (herencia del "Amor Cortés",propio del medievo), consumado en silencio.

    "Deruchette tenía la mirada indolente y agresiva, sin saberlo.Tal vez ignorase la palabra amor y fácilmente enamoraba a los demás.Pero sin mala intención."
    Un fuerte abrazo de Atenión!

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