17 de abril de 2010

Rojo y negro, de Stendhal.

Rojo y negro es una novela publicada en 1830 por Henry Beyle, más conocido como Stendhal, uno de sus numerosos seudónimos y el que más popularidad le dió. Existen dos hipótesis sobre el origen del seudónimo: la más aceptada es que tomara el seudónimo de la ciudad alemana de Stendal, lugar de nacimiento de J.J Winckelmann, fundador de la arqueología moderna y al que admiraba. Una segunda hipótesis es que el seudónimo sea un anagrama de Shetland, unas islas que Stendhal conoció y que le dejaron una profunda impresión.
Stendhal fue un novelista y ensayista francés que figura entre los grandes maestros de la novela analítica. Marie Henry Beyle, que éra su verdadero nombre nació en Grenoble en 1783, y muere en París en el año 1842. La época en la que le tocó vivir fue un periódo turbulento en una Europa de revoluciones y guerras, entre ellas las Napoleónicas, las cuales influyeron sobremanera en sus escritos.
De su carrera literaria se puede decir que escribió ensayos y memorias de eminentes músicos (como Haydn o Mozart) y otros personajes históricos de la época (Napoleón). Pero su fama se la debe principalmente a cuatro novelas: Armancia, la citada Rojo y negro, La cartuja de Parma y Lucien Leuwen, esta última inconclusa y póstuma.
Los principales temas de su producción literaria fueron su sensibilidad romántica y un gran sentido crítico. El análisis de las pasiones, de los comportamientos sociales, el amor por el arte y la música, además de la búsqueda del placer, se expresaban con un modo de escribir personalísimo, donde describe el clima moral e intelectual de Francia, con gran precisión.
La novela Rojo y negro fue publicada en 1930. En ella, como en el resto de los trabajos de Stendhal, no fue comprendido ya que se adelanta a su época. Tuvieron que pasar bastantes años para que se valorase la importancia de sus novelas.
El argumento trata sobre la vida de Julien Sorel, nuestro apasionado protagonista, hijo de un carpintero del pueblo ficticio de Verrières. Narra los esfuerzos de Julien por ascender de condición social pese a su juventud, diciendo a los demás lo que quieren oír y haciendo lo que desean verle hacer. Yo más bien la titularía, Crónica de una ambición. Respecto al título del libro, existen varias teorías.Para unos, es debido a la moda de la época, que daba mucha importancia a los elementos cromáticos, para otros sin embargo, es una referencia de los colores de la ruleta y para unos terceros, es una referencia al clero, que sería el color negro respecto al rojo que sería el ejército debido al color de su uniforme. Es decir, el enfrentamiento entre librales y clero. De todas formas, ninguna de estas tres teorías se ha contrastado.
La lectura de esta novela te enfrasca en la Francia post-Napoleónica, donde complots, alianzas, hipocresía y formalidades, están a la orden del día. La forma detalla de Stendhal de contarnos los acontecimientos y evolución de Julien hacen que esta novela sea clasificada de histórica y dramática a la vez.
Es un clásico que recomiendo leer, eso sí con tiempo por que es una novela bastante extensa, pero muy entretenida.
¡Se me olvidaba un dato curioso! Stendhal ha dado su nombre a un peculiar síndrome. Es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo está expuesto a una sobredosis de belleza artística, como las pinturas y obras maestras del arte. Esta enfermedad que acabo de describir se la conoce como el Síndrome Stendhal. Se le llama así debido a que el autor experimentó los síntomas ya citados al visitar la Basílica de Santa Cruz en Florencia, en 1817. Tal fue su admiración que posteriormente escribió:
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".
Personalmente creo que merece la pena experimentar esta sensación (nunca en exceso claro está), la admiración máxima ante una belleza de esas características merece la pena ser sentida.

“Como la opinión pública la crean los necios que el azar hizo nacer nobles, ricos y moderados, la consecuencia es fatalmente inevitable: ¡ay del que descuella, ay del que se distingue!"

“¡Dios Santo! ¿Por qué yo soy yo?”

“Novela: es un espejo que paseamos a lo largo de un camino.”

-¡Amo la verdad!-se repetía-. ¿Pero dónde encontrarla? Yo no veo más que la hipocresía, el charlatanismo, hasta en los que llevan fama de virtuoso…¡Oh! ¡El hombre no puede fiarse del hombre! ¡Todo es comedia!
¡Qué tormento vivir solo, aislado, sin creencias! Me vuelvo loco… y soy injusto, porque si es cierto que hoy vivo aislado en este calabozo, no lo es menos que no viví aislado en la tierra; me acompañaba la idea del deber…del deber, que era el árbol sólido contra cuyo robusto tronco me apoyaba cuando rugía el huracán… ¿Pero por qué maldigo la hipocresía de los demás si yo también soy un hipócrita? Atribuyo a la humedad del calabozo, al aislamiento, a la proximidad de la muerte, la melancolía que me abruma, y sé que la causa es la ausencia de la señora de Renal. Me contagia el ambiente de hipocresía que respiro… Me encuentro a dos pasos de la muerte, y soy hipócrita… ¡Oh, siglo diecinueve!

1 comentario:

  1. Anónimo19/8/11 5:23

    interesante la obra de rojo y negro
    me encanta bueno bye cuidense

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