6 de enero de 2010

Mijaíl Bulgákov

Y seguimos con más literatura. Esta vez, le toca el turno a Mijaíl Bulgákov (1891- 1940), escritor y dramaturgo ucraniano de la primera mitad del siglo XX. Estudió Medicina, pero renunció a esa profesión en favor de la creación literaria. Bulgákov nunca apoyó al régimen estalinista, y se mofó del mismo en varias de sus obras. La mayor parte de ellas permaneció en los cajones de su escritorio durante varias décadas. En 1938 escribió una carta a Stalin solicitando permiso para emigrar. Como respuesta recibió una llamada personal del propio Stalin, pidiéndole explicaciones acerca de su petición. El escritor cuenta después cómo fue uno de los momentos más dramáticos de su vida pues, conmocionado (bloqueado, mas bien), no se atrevió a reiterar su petición en aquél momento, por lo que perdió la oportunidad de salir del país (pobre, que palo).
Tuvo que enfrentarse a la crítica oficial por su retrato favorable de un grupo de oficiales blancos antibolcheviques durante la guerra civil y la falta de un héroe comunista. Aunque las obras de Bulgakov disfrutaban de gran popularidad, las autoridades le prohibieron publicar a partir de 1930 pues encontraban inaceptable su sátira de las costumbres soviéticas (la censura tenía que ser...). Su mejor novela, El maestro y Margarita fue escrita entre 1929 y su muerte, en 1940.
En 1925, escribió una de sus primeras obras satíricas, Corazón de perro.
La historia nos cuenta la mirada de un perro callejero que recorre las calles del Moscú de los años veinte. Conocemos brevemente sus conflictos con porteros y cocineros, su búsqueda del calor, así como sus míseras aunque muy justas ambiciones caninas. Todo eso cambiará radicalmente cuando es recogido por Filip Filipovich Preobrazhenski, un médico especializado en rejuvenecer a la gente. El médico y su ayudante, el doctor Bormental, van a utilizarle para un experimento: le insertarán la hipófisis y los organos genitales de un hombre fallecido (que resulta ser un presidiario muy amigo de los conflictos y tabernas), con el fin de observar una posible evolución, en particular un rejuvenecimiento. Pero el resultado es muy distinto. En vez de rejuvenecer, el perro va sufriendo un proceso de humanización, y termina por convertirse en un pequeño y desagradable individuo con todos los defectos del poseedor de sus órganos (que no son pocos). El final ya lo averiguaréis cuando lo leáis.

-¿Cómo hace para llegar a todo, Filipp Filíppovich?
- Llega a todo quien no tiene prisa por llegar a ninguna parte.


Y un fragmento de "Carta a Stalin":
" Considero que, como escritor, tengo el deber de luchar contra la censura, y me refiero a cualquier tipo de censura ejercida por cualquier tipo de gobierno. Asimismo tengo la obligación de defender la libertad de prensa. El escritor que afirme y trate de probar que puede seguir escribiendo en donde no existe la libertad de creación, es como el pez que declarara públicamente no necesitar del agua para seguir existiendo. "

2 comentarios:

  1. El tipo de paranoias que escribe Bulgákov es bastante típico de los escritores del este sometidos a censura: gustan mucho de utilizar metáforas retorcidas, dobles lecturas y argumentos fantasiosos.

    He leído muy poco de él, pero me recuerda bastante al escritor albanés Ismail Kadaré (que le dieron el premio príncipe hace nada). Si puedes leer "La Pirámide", "El Palacio de los Sueños" o "El Monstruo" entenderás a lo que me refiero.

    ¿Viste el post sobre Lobo?

    ResponderEliminar
  2. ¡Sí! Estoy deseando empezar la lectura de lobo. He visto los dibujos del genial Simon Bisley, y la verdad es que ya por el dibujo merece la pena leerlo. Saludos.

    ResponderEliminar

¡Dale vidilla al asunto!