10 de septiembre de 2009

Buñuel en el laberinto de las tortugas

"Buñuel en el laberinto de las tortugas" es una de las obras más ambiciosas de Fermín Solís. Generalmente, las historias de Solís giran en torno a lo cotidiano, con alguna incursión en el género negro o la autobiografía ("El año que vimos nevar" o "Los días más largos", entre ellas). En esa ocasión, con motivo del 75º aniversario de su estreno, ha decidido recrear el proceso de un documetal dirigido por Luis Buñuel, "La Hurdes, Tierra sin pan". Hoy en día todavía está consierada una película maldita, ya que para muchos personajes ilutres de la época fue considerada como un insulto tanto a la región como a toda aquella pobre gente, por lo que fue censurado duante años. Las Hurdes, era una región de extremada pobreza situada en la provincia de Extremadura, Buñuel trataba de alejarse del grupo surrealista retratando de primera mano a una población que vivía en la más aboluta miseria, con el fin de "remover y despertar conciencias" (y por lo efectos que tuvo y tanto que lo logró...). El cómic comienza con Buñuel y su amigo Ramón Acín en el París de las Vanguardias, y cómo surge la idea del documental; Acín le dijo a Buñuel que si le tocaba la lotería le produciría el documental. Milagrosamente, un año después, un importante premio de la lotería tocó en Huesca (tierra de Acín), tocándole a este una importante parte, por lo que se pusieron manos a la obra. Además de Buñuel y Acín, el equipo de rodaje estaba compuesto por Eli Lotar y Pierre Unik. Es sabido por todos el carácter contradictorio de Buñuel, en "La Hurdes" aparecen varias tomas que realmente fueron trucadas, como una cabra cayéndose de un barranco, no fue el resultado de una caída sino de un tiro de Buñuel a la cabra, o una niña con una pésima dentadura, resultando que la dentadura era de una vieja. Por lo que vemos, la simple realidad no era suficiente para Buñuel, recurriendo a efectos de ficción para adornar la mísera realidad que estaba retratando. Este es el efecto Buñuel, es un personaje que nos resulta simpático y odioso al mismo tiempo. Me parece importante destacar la figura de Ramón Acín, hombre destacado de su tiempo y olvidado con su paso.




Ramón Acín Aquilué ( 1988-1936) fue pintor, escultor, anarquista y periodista. Trabajó en numerosos periódicos ilustrando viñetas humorísticas siempre ligadas a la crítica política, esto le llevó a ingresar en la cárcel varias veces. El final de este comprometio revolucionario es de película: Los rebeldes raptan a su esposa en el inicio de la guerra civil y le dicen que si se entregan la dejarán con vida. Al día siguiente Acín se entrega y ambos son fusilados.
Y ya para acabar es intresante investigar la página web de Solís así como su blog.

"A veces, se están tan tranquilo aquí que casi se siente la Tierra moverse."

"Puedo hacer lo que quiera. Además, la misma realidad puede ser tan surrealista como la imaginación más desatada."

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