6 de junio de 2009

Un diamante tan grande como el Ritz

En 1922, Francis Scott (Scottie) Fitzgerald escribió la novela corta "Un diamante tan grande como el Ritz". Fitzgerald es considerado como el portavoz de "la generación perdida" norteamiracana, cuyos máximos representantes son Faulkner, Steinbeck, Dos Passos y Hemingway (además del propio Fitzgerald). El autor de "El gran Gatsby" nos ofrece con esta pequeña novela un relato satírico, que con su peculiar estilo nos hace sonreir pero al mismo tiempo inquieta. La historia cuenta cómo un coronel venido a menos después de la Guerra de la Secesión encuentra un diamante, pero no uno cualquiera sino que el diamante en cuestión es una montaña. Asi que se pone manos a la obra (¡como pa no!), y empieza a explotarlo con inteligencia sin llamar demasiado la atención y mirando hacia el futuro. De esta manera se contruye en el valle una casa de ensueño que heredará su hijo, el señor Braddock Washington, mujer e hijos. Para mantener tan espectular secreto, los pocos escogidos que acceden al espectáculo diamantino, no volverán a salir jamás (esto ellos no lo saben claro está), por miedo de Washington de que su secreto sea descubierto. El hijo de éste, Percy, invita a pasar las vacaciones de verano a un ingenuo compañero del colegio, John T.Unger, quien, como no podía ser menos, se maravilla de tanta belleza sin saber el destino que le aguarda, pero a veces hay cosas más grandes que los diamantes que pueden hacer cambiar el curso de los acontecimientos. Nuestro amigo John será el que nos cuente toda la historia.

"El que inventó la conciencia cometió un pecado imperdonable. Perdámosla unas horas."

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